El peligro del botón “ACEPTAR”

Año 2015, sociedad de la información y el conocimiento, el mundo está completamente interconectado, todos tenemos algún dispositivo que se conecta a Internet o guarda información sensible sobre nuestras vidas. El móvil que despreocupadamente llevamos en el bolsillo tiene mas de diez veces la potencia que tenían los equipos que llevaron al hombre a la Luna, tenemos el mundo a un click de ratón, a un roce de nuestros dedos en una pantalla táctil, y sin embargo, muchas veces nos negamos a nosotros mismos la oportunidad de bucear en ese inmenso océano de saber. Si bien es cierto que para poder lanzarnos a ese océano hace falta saber nadar y ser consciente de los peligros que nos acechan, ese mismo medio esta repleto de herramientas y “tablas de salvación” para que no nos ahoguemos en el intento.

Dejando los símiles náuticos aparte, a día de hoy , parece que todo el mundo tiene prisa, todo el mundo lo necesita todo a la voz de ya, en este momento, en este mismo instante, y si no es así , se tiene miedo de no estar “al día”, aunque ese “al día” sugiera que expongamos nuestra intimidad o nuestra seguridad.

Es ahora cuando hago la gran pregunta: ¿por que no leemos?.

Si miramos las distintas redes sociales nos encontramos con verdaderas aberraciones, desde gente que comparte alegremente artículos que dicen que si le das a “me gusta” en la foto que acaban de compartir, esa red social donara 0,50 cent por cada uno y así podrán salvar tal o cual causa. ¿En serio la gente cree que una red social, que es un negocio, va a perder dinero porque alguien decida compartir entre 300 amigos una foto y estos le den su aprobación porque es para una buena causa?

Encontré esto navegando por facebook, y aunque no es exactamente el ejemplo que describo aquí, es bastante esclarecedor sobre lo que quiero decir:

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Con esto quiero decir, que parece que si no compartimos inmediatamente todo lo que nos llega a través de correo electrónico (los famosos a la par que odiados correos en cadena) , redes sociales, e incluso mensajes de whatsapp (que no considero una red social, en todo caso es un sistema de mensajería instantánea), vamos a ser apartados de la sociedad, no vamos a estar “a la última”, vamos a estar desinformados o lo que en esta época que nos ha tocado vivir es aun peor, vamos a estar DESACTUALIZADOS!!!.

Yo, como usuario de todos los servicios anteriores, he sufrido de bulos varios, tales como el típico: “hotmail se queda sin cuentas de correo, reenvía ese correo para que no te borren la cuenta”, o como el no menos cansino: “whatsapp cierra a no ser que reenvies este mensaje a todos tus contactos” o ya lo ultimo que leí que me dejó estupefacto: “el gobierno intenta controlar nuestros actos a través de sembrar químicamente las nubes” (os juro por #deity que eso lo he visto en facebook). ¿Por que la gente comparte este tipo de cosas alegremente sin pararse a contrastar datos? Es una pregunta que a menudo me viene a la cabeza, la única respuesta que se me ocurre es: LA GENTE NO LEE!!! la mayoría de personas leen un titular y si les parece minimamente morboso, curioso o escandaloso (perdón por tanto -oso) se queda en eso, en los titulares, y los comparten sin filtro alguno, sin pasarlo por el sentido común.

Y pasan cosas como estas:

por la escuadra

Y esto también: http://blogs.lainformacion.com/strambotic/2012/12/05/el-mundo-today/ 

(vía blog: http://www.lainformacion.com/)

Y esto solo es en el ámbito de la información que comparte la gente voluntariamente, aunque no quiero entrar en practicas de varios medios en Internet que utilizan el recientemente llamado “clickbait”  http://www.elsistemad13.com/comic/que-ocurrio/ , que requieren que para que veamos la información que nos ofrece el enlace, aceptemos que puedan publicar en nuestro nombre en distintas redes sociales, con lo que observamos que nuevamente no nos paramos a leer y si vemos un botón que pone “ACEPTAR” en verde o azul nos tiramos de cabeza a pulsarlo porque en caso contrario no podremos ver el “video de tiernos gatitos” o de “famosa a la que se le ve algo en un descuido” que nos ofrece, sin darnos cuenta de que al hacerlo estamos poniendo en manos ajenas el control sobre nuestra identidad digital en una red social.

Otro tema diferente es la fiebre de las apps, con la llegada de los “teléfonos inteligentes” parece que le dejemos la inteligencia al teléfono. Todos hemos instalado alguna vez alguna aplicación gratuita en nuestro teléfono, pero cuantos se han parado a leer los permisos que le conceden a esas aplicaciones, o la información de nuestros teléfonos que comparten esas apps con los desarrolladores de las mismas.

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Se han dado casos de personas que se han encontrado facturas astronómicas de teléfono después de instalar una aplicación en su móvil y no pararse a mirar que dicha aplicación al instalarla tenia permiso para enviar mensajes “premium” o incluso hacer llamadas cuando el teléfono esta inactivo, a números de tarificación especial, y eso es solo la punta del iceberg, puesto que hay aplicaciones muy comunes que directamente comparten tus fotos de la cámara o incluso permiten hacer uso de la cámara frontal del móvil sin que te des cuenta. Todos esto no quiere decir que todas las aplicaciones tengan ese fin malicioso, solo digo que teniendo las herramientas para no caer en esas trampas al alcance de la mano, ¿por que no las usamos?, ¿por que no nos paramos 20 segundos a leer los permisos que le concedemos a una aplicación en nuestro dispositivo?, ¿por que no leemos los comentarios de la gente que la instaló previamente?

Como se suele decir: “nadie escarmienta en cabeza ajena” así que probablemente cualquiera que lea este articulo habrá pasado por las muchas situaciones que aquí se mencionan, seguro que me habré dejado algo en el tintero, pero lo que quiero decir como conclusión de este articulo es: teniendo todos los recursos que tenemos en la actualidad, ¿por que no los usamos para aprovechar la información que nos llega? ¿por que exponemos nuestra intimidad y nuestra dignidad tan a la ligera? ¿por que no gastamos 2 minutos de nuestro tiempo en leer aunque solo sea por encima y contrastar los datos que nos ofrecen?. Hacer eso conllevaría un esfuerzo ínfimo, reportándonos un beneficio casi instantáneo, y ya no es como antaño que una conexión WAP costaba un ojo de la cara, ahora hay WiFi en casi cualquier bar, nuestros operadores nos dan tarifa plana de datos a un precio “razonable” (de eso hablaremos en otro momento) y las pantallas de las que disponemos nos permiten ver una tipografía agradable y clara, ¿Acaso no tenemos 2 minutos?, ¿por que no leemos?.

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